Un campeón del fútbol para ciegos

 

Así se juega el deporte más popular del mundo sin ver absolutamente nada.

El día de sus séptimo cumpleaños, Luis Antonio Castañeda quedó ciego porque una granada explotó a su lado. Los residuos del estallido perforaron su estómago, hirieron sus brazos y pese a derramar muchísima sangre, no murió. Era el 4 de noviembre de 1963, vestía de pantalones cortos y había salido de su casa para ver el entrenamiento que acostumbraban realizar en la Escuela Militar de Cadetes de Bogotá. (Vea también cómo juega Luis Antonio Castañeda)

La ceguera nunca ha sido un impedimento para Castañeda. Tras el accidente su madre lo internó en el Instituto Nacional Para Niños Ciegos, con la intención de que fuera músico. En esa época siempre encontraba la manera de escaparse de un segundo piso para demostrar que podía llegar a casa solo. Y también fue la época en que descubrió su pasión por el fútbol.

“Los ciegos en Colombia jugaban ‘futlata’ con cajas de betún o con tarros de galletas porque hacían sonido. Cuando yo llegué al instituto, jugaba con un balón de plástico y les decía a los otros niños que jugáramos con ese, pero ellos decían que no”, cuenta Castañeda. “Alguna vez, en un programa de ‘Citas con Pacheco’ en el año 1974, cuando fue a vernos jugar en el colegio Don Bosco, propuse que hicieran un balón con cascabeles por dentro. Y una empresa de Medellín nos los hizo”.

Ese tipo de balón sonoro todavía es una rareza. Además de tener un doctorado en derecho y ciencias políticas de la Universidad Gran Colombia, Castañeda fabrica los balones vulcanizados para este deporte, que según él son los ‘únicos en Colombia y el mundo’. Pero este balón no ha sido su único legado para el fútbol de invidentes; fue fundador del club La Unión, cofundador de la Liga de Cundinamarca, de la Federación de deportes limitados visuales de Colombia y del Comité paralímpico colombiano.

Castañeda tiene como ídolo al exjugador Willington Ortíz, y desde 1998 juega al fútbol como miembro de la Selección Cundinamarca de Fútbol 5 ciegos, en donde el director técnico es Juan Carlos Castañeda, uno de sus hijos. “Aquí toca hacerle caso a él, porque él es el que manda acá, en la casa mando yo”, dice el abogado Castañeda sobre las órdenes que recibe del ‘profe’.

Esta selección entrena desde hace más de ocho años en la cancha de hockey del Parque Nacional de Bogotá. En el 2013 se coronaron campeones en el torneo Centroamericano y del Caribe, realizado en Guatemala, y es la primera vez que un equipo colombiano de la modalidad de fútbol 5 ciegos queda campeón en un torneo internacional.

¿Cómo se juega fútbol 5 sin ver?

Para ser miembro de este equipo se necesita ser deportista de clasificación B1, que es la categoría para invidentes que no tienen ninguna percepción de luz o movimiento.

“Este es un deporte adaptado del fútbol sala convencional. Por reglamentación se requiere de vallas laterales, el balón sonoro y un guía ubicado detrás de cada portería, que es la persona que orienta a los delanteros”, explica el entrenador.

Para no lastimarse en un choque fuerte, cada persona debe decir ‘voy’ cuando se dirigen hacia la persona que tiene el balón. El guía le avisa al jugador en posesión del balón si está marcado en el área, si tiene ángulo para tirar o si va solo.

“El ciego siempre tiene que tener el mapa de la cancha en la cabeza”, dice Castañeda. Su afirmación tal vez enseña que fútbol solo hay uno, porque todo jugador tiene la cancha en la cabeza.

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