Juan Fernando Quintero está en el centro del mundo

Los ojos del mundo sobre él. Casi nada. Lo esperaban tras la victoria de Colombia 2-1 contra Costa de Marfil en Brasil y él salía así, con una gorra tal vez demasiado grande para su diminuta figura de adolescente. Se veía enorme. Juan Fernando Quintero aprendió a mirar siempre directo a los ojos, nunca fue tímido, habló con propiedad casi desde el momento en que doña Lina Paniagua, su mamá, le enseñó las primeras palabras; y ese aire de confianza lo conserva aún ahora. Especialmente en este momento que vive.

Sin tener mucha conciencia de lo que implicaba, eligió un balón de fútbol casi desde que era un bebé, encontró su profesión y apostó sin complejos por esto que le pasa ahora: convertirse en una de las figuras jóvenes para seguir durante la Copa del Mundo Brasil-2014.

Antes del golazo que les hizo a los marfileños (para la victoria 2-1 de Colombia), ya la Fifa lo presentaba como una de las estrellas jóvenes para seguir. “A sus 21 años es, sin duda, uno de los jóvenes con mayor proyección en el fútbol colombiano”, decía la página oficial del torneo brasileño, que insistía en que ‘no extrañó a nadie’ su paso a Porto, de Portugal; a Pescara, de Italia; al fútbol internacional siendo tan joven.

Sin respaldo

Desconcierto sentirían esos expertos al saber que su convocatoria no tuvo respaldo masivo en su propio país, que algunos hasta la descalificaron alegando que estaba en la lista de 23 más por una movida de empresarios que por necesidades concretas del equipo, que se atrevieron a poner en duda su talento. ¿Qué dirán ahora que un gol suyo terminó sentenciando la clasificación anticipada a octavos de final por el Grupo C? ¿Un gol? No, El Gol. Un momento detenido en la memoria de doña Lina, del tío Freddy, su figura paterna ante la ausencia de su fallecido padre, y de millones de colombianos, conmovidos hasta las lágrimas, tras el robo de pelota de James para ‘Teo’, el pase al ’20’ de los de amarillo, el remate implacable. El gol.

En fin, Quintero tiene otras preocupaciones. Conciliar el sueño, por ejemplo, después de un debut de ensueño. “Está difícil (dormir) porque termina uno con el corazón agitadito, pero con la satisfacción del deber cumplido, de estar en la próxima ronda. Lo de dormir, ya veremos”, reconoció.

En realidad está más preocupado por aprovechar lo que llama su ‘aprendizaje’ en este torneo, por asimilar cada consejo de quienes han dado más pasos en la profesión que él y que le insisten en que: “En el campo todos somos iguales y vamos todos a muerte, porque ellos me respaldan siempre”. La frase de batalla ‘lo único que quiero es ayudarle al equipo’ es una terapia que requiere de todo su esfuerzo y que de verdad vale la pena. Lo demás es ruido.

Debut profesional

Ya nada preocupa al niño maravilla del Pony Fútbol, al alumno aventajado del semillero de Envigado que debutó con solo 17 años en el profesionalismo (en marzo del 2009, contra Medellín), al dueño de la zurda mágica que encontró un espacio en Atlético Nacional (grandes ligas) un 28 de diciembre del 2011 y que, como los grandes talentos del mundo, no alcanzó a terminar una temporada cuando ya tenía sobre la mesa un contrato para jugar en el exterior. Fueron poco tiempo y 4 goles, pero quienes los padecieron sienten que el volante lleva siglos castigándolos.

La historia no fue siempre un rosario de sonrisas. Aunque él no se desgaste volviendo al pasado, la fractura de la tibia de la pierna derecha que lo mantuvo fuera de las canchas 4 meses y le cerró, entre otras, la puerta de una Selección Sub-20, le costaron varias jornadas de lágrimas. Y es que los equipos juveniles ya eran un recuerdo molesto para Quintero, pues en una Sub-17, que dirigía Eduardo Lara, fue su estatura y no su talento la excusa para dejarlo fuera.

A Juan Fernando, un título suramericano Sub-20 (5 goles, jugador del torneo en Argentina-2013), un Mundial de la categoría (octavos de final en Turquía-2013 y mejor gol del certamen) lo prepararon para el debut en Brasilia con la Selección mayor y para todo lo que vendrá después.

Así que ‘Juanfer’ tiene tanto de qué ocuparse que ni sabrá que, tras la victoria contra Costa de Marfil, un video de su primer gol con la Selección abría el portal de noticias de la Fifa, no tendrá cabeza para hacer caso de la lista de equipos interesados en sus servicios (Inter de Milán y Juventus a la cabeza) y no escuchará más que la voz de José Pékerman, el hombre que apostó, con todas sus letras, por él, por su talento y por su futuro.

Un Mundial es el camino para promesas como Quintero, el más joven de la lista colombiana en Brasil, pero no es el destino final. Lo sabe el ‘niño’ Quintero, aunque el mundo del fútbol insista en hacerlo levantar del suelo. “Hay que estar tranquilos, calladitos y así todo irá mejor”. Es así. Silencio, que esta película apenas comienza.

Fuente: El Tiempo

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