Cardiff, un remanso de paz

Huele a césped recién cortado. A margaritas. A naturaleza. A paz en el Bute Park, el parque cercano al Millennium Stadium que bordea el Río Taff. Hay un campo de críquet, uno de hockey, un centro de gimnasia y un pequeño campo de rugby donde hay más perros correteando que gente jugando. La cara de Gareth Bale se ve en muchos edificios de la ciudad. Por una pequeña vía rodeada de tilias enormes se llega al Pontcanna Fields, donde unos empleados están terminando de montar las últimas carpas del Champions Camping. Es la opción más baratapara dormir en Cardiff (en los hoteles, desde hace semanas, no hay nada de menos de 500 euros la noche; los apartamentos no bajan de 2.000).

El Ayuntamiento ha cedido el parque de Pontcanna a la Federación Galesa para que monte un camping para los aficionados. Anoche dormían allí unas cien personas, para el viernes y el sábado se esperan unas 1.000. “El 51% son hinchas de la Juve, el 49% del Real Madrid”, explica Tessa, la encargada de prensa del camping. Sí, hay hasta una responsable para los medios de comunicación. Hay carteles que indican dónde están las duchas, los baños, la zona del desayuno, los grifos donde beber agua.

Las carpas más baratas —llevan los colores de la bandera de Gales, verde y rojo— cuestan 150 libras la noche (172 euros). Hay también una especie de casetas prefabricadas con dos camas y dos pequeñas estanterías. El precio, 630 euros una noche, 890 dos. Allí dentro hace calor. Había 20 grados ayer en Cardiff. “Esto no es normal… aquí vemos el sol diez días al año”, decía Naris, conductor de Uber. La opción “carpa familiar”, para cuatro personas, con colchonetas en el suelo cuesta 574 euros la noche, 746 dos noches. No hay nada más barato en la ciudad, con una capacidad hotelera para 4.500 personas. Se esperan muchísimas más para la final.

En el camping hay, por supuesto, varios puntos para recargar los móviles, con sillones hinchables, un bar y un sitio donde comer hamburguesas (4,5 euros la más barata). ¿Se vende alcohol? “Sí, pero bajo estrictas medidas de seguridad”, contesta Tessa. ¿Cómo cuáles? “Habrá muchos vigilantes que controlen que nadie se pase”, dice.

Sólo se escucha cantar a los pájaros y, desde lejos, el ruido de un helicóptero que sobrevuela el estadio, a unos dos kilómetros del camping. En la recepción hay informaciones en castellano e italiano sobre cómo llegar al estadio, mapas y un servicio de alquiler de bicicletas. Un cartel enorme con un dragón rojo que escupe “Cardiff, la capital del deporte”, da la bienvenida al camping. Es un remanso de paz. Al menos hasta que lleguen la mayoría de aficionados. Ayer a las calles del centro ya no se podía acceder en coche. Por razones de seguridad sólo se admitían peatones.

FUENTE: DEPORTE EL PAIS

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